viernes, 22 de febrero de 2019

Del poder de los medios, al poder de la ciudadanía en los medios: el Quinto Poder


Del poder de los medios, al poder de la ciudadanía en los medios: el Quinto Poder
Por Teodoro Briceño de la Parra

En los nuevos tiempos se habla del poder de la ciudadanía sobre el poder de los medios. Se ha discutido y en parte hasta sobredimensionado el poder que han adquirido las y los diversos públicos sobre los llamados medios tradicionales.
Se ha apostado a las redes sociales como espacio de discusión de lo público y lo privado, se han convertido estas redes sociales en campos de tiro, en foros de discusión, en bancos de datos, en ring de pelea, en medios donde se puede hablar de todo, en el que una simple imagen o un video se vuelve noticia, que salta del espacio en redes a medios de comunicación e información masivos como los programas y noticieros de radio y televisión, de notas en diarios y revistas.
Las redes sociales se han convertido en fuente de información para estos espacios y viceversa, aunque no sea el mismo impacto y, quizá tampoco el mismo público.
Los errores de los medios tradicionales han pesado y costado muy caros. Las pérdidas sueles ser enormes, cada televidente o radioescucha menos, es menos recurso para las empresas.
Es muy cierto que las conductas de la ciudadanía han modificado los contenidos de estos medios, que buscan volver a ocupar el espacio y el poder que tenían tan sólo unos 15 años atrás.
Esto ha obligado a las empresas a querer modificar sus programas y políticas en cuanto a contenidos en su programación.
Otro factor son los contenidos on demand, nuevas producciones, nuevas plataformas en las que el internet sigue siendo el oferente primordial.
Así como los medios sufrieron las consecuencias de su error, ahora las instituciones y gobiernos están pasando por lo mismo.
Tan es así que el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, parece que tiene su propio noticiario en redes sociales, transmite sin cortes, con parte de su gabinete y personas invitadas, causa expectativa, hace anuncios, compitiendo con noticieros de medios de comunicación tradicionales como radio y televisión, que incluso retransmiten las conferencias de Obrador, tratando de captar un público que han ido perdiendo poco a poco.
Pero como todo no es perfecto, pocas veces se tiene en cuenta que muchas noticias e información que se transmite en redes sociales son fake new o noticia falsa, ocasionando muchas veces una preocupación sin sentido.
Mucha personas sin formación ni información comparten sin verificar, dan por cierto o verdades, algunas situaciones que no tienen nada que ver con la realidad.
Existen retos en ambos campos; profesionalización, innovación, nuevas ideas y mejores productos en los medios tradicionales y, capacidad de discernir en la redes sociales por parte de las y los usuarios.
Las empresas, anunciantes, y otras instancias que buscan o desean darse a conocer, dudan ahora en publicitarse a través de los medios tradicionales o en redes sociales, muestran renuencias a anunciarse y apuestan por reducciones en el presupuesto a su publicidad, buscando alternativas para hacer llegar a sus públicos el mensaje de su producto o servicio.
Tenemos nuevos temas en la gran conversación online; derechos humanos, nuevos mercados, eco friendly, comunidad lgbt, género, nuevas tendencias laborales, etcétera.
La comunicación, sus formas y medios han evolucionado, los y las protagonistas de los mismos están cambiando, es decir se van modificando conforme a las necesidades de quien recibe y percibe la información.
Qué mensaje necesita enviar el emisor, ahora la respuesta la busca en sus posibles públicos, y ¿qué necesita el público? Ser tomados en cuenta, ser escuchados, ser identificados, ser protagonista de las historias.
Los nichos de la comunicación son incuantificables y su rastreo es una tarea de todos los días.
El poder y su uso por medios y público cambia en la cancha, de ida y vuelta, el otrora gran poder de los medios se ha visto mermado por el público que se lo ha arrebatado sin pedir permiso ni anunciarlo.
El llamado Cuarto Poder depositado en los medios –prensa, radio y televisión-, ha sido arrebatado, incluso se podría hablar del Quinto Poder, el de usuarios de la internet y las redes sociales.
Este Quinto Poder ha modificado conductas de los tres poderes tradicionales en un gobierno, también los contenidos en grandes medios, se modifica a si mismo, se cuestiona, se rebela contra si, busca aportar de forma vertiginosa nuevas soluciones a viejos y nuevos problemas. Aún el mismo poder económico vinculado a los poderes políticos independientemente de su índole; republicano o monárquico, parlamentario, se ven sometidos al poder de las redes sociales y de la internet.
El acceso a internet es un derecho humano, cabe, si lo analizamos desde el punto de vista del derecho a la información y conocimiento que tenemos por el simple hecho de ser seres humanos.
Una política pública se pone en marcha, es que se busca resolver el acceso a internet mediante instalaciones que provean de internet en espacios públicos como plazas, escuelas, centros de salud, etcétera.
¿Es realmente la internet un monstruo de mil cabezas llamado el Quinto Poder?
¿Se podría conseguir una sociedad informada y formada a partir de la democratización del acceso a internet?
¿Se podrá identificar a quién o quienes se encuentran detrás de la información, conocimiento y su manipulación en internet?
¿Después de las redes sociales se prevé una nueva forma de comunicación y conexión entre seres humanos?
Un mensaje publicado en redes sociales no tiene el mismo peso que si lo emiten en algún otro medio, y que también tiene que ver con la oportunidad en tiempo, lugar y forma.
La tecnología, la información y su acceso evolucionan a pasos agigantados con internet. Tenemos el uso de comandos para dar instrucciones mediante la voz a dispositivos electrónicos en casa, con la reflexión que a la vez que usamos internet permitimos una invasión a nuestra información personal e intimidad.
Al ser parte de la red, podremos pensar en la pérdida de la individualidad. Como seres humanos únicos buscamos ese espacio para ser reconocidos, buscamos compañía desvalorizando la presencia real de quienes tenemos a nuestro lado.
Con los dispositivos móviles, al salir de paseo, en coche o algún otro medio, nos perdemos la oportunidad de apreciar el espectáculo natural que nos ofrece el entorno.
Este Quinto Poder, que parece nuestro y formamos parte de él, nos absorbe, nos perdemos en él, nos volvemos parte de él renunciando a nuestra individualidad.
Este acceso a las redes sociales e internet es poder, pero su uso, la forma de acceder quizá no sea tan nuestro. Existe algo que obviamos y no tomamos en cuenta. Renunciar a ser único e individual para sumarnos a otros, a una comunidad on line, a una red, que dista mucha de acercarnos como comunidad.
En fin, este mismo espacio ha servido para cuestionarnos, si lo publicamos deja de ser nuestro para ser de una comunidad, que la desgarre, que diga que nos contradecimos, pero en esa red o comunidad virtual, existimos.
¿Realmente generamos cambios sociales con la red, o la red genera los cambios que sufrimos en la individualidad?
Me gustaría mucho saber qué historia se contará de nosotros y nosotras en 100 años.

martes, 15 de mayo de 2018

Elecciones en México, 2018


Comunicación Política en las elecciones 2018 en México

En el mes de abril, me invitaron a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM a participar con una conferencia sobre la situación de la Comunicación Política en las elecciones de México 2018,  en la que se disputan más de 3,400 puestos de elección popular desde el nivel municipal, estatal y hasta por supuesto, el federal, lo que se considera por lo mismo, es la jornada electoral más grande en la historia de nuestro país.
Inicié presentando lo que parece ser un panorama desolador para la comunidad mexicana en cuanto a los procesos de la comunicación política en estas elecciones, pues se presentan varias disyuntivas, en la que el modelo de comunicación es irrumpido desde varios frentes.
Quienes nos dedicamos y buscamos la profesionalización en los procesos de la comunicación política en varios campos, pero sobre todo en cuanto a comunicación y marketing electoral se refiere, no encontramos con varios factores que juegan incluso en contra de estos mismos procesos. Por lo que planteé algunos aspectos que nos podrían ayudar a dilucidar lo que ocurre en estos procesos, en lo particular a las elecciones de este 2018.
Partimos de que tenemos una transformación, incluso en el mismo modelo básico de la comunicación que todos conocemos, en el que quienes recibimos los mensajes hemos dejado o hemos pasado de ser entes receptores a entidades perceptoras.
En este punto, al referirnos a percibir, es conveniente partir de la definición de este verbo; percibir, -percipere- darse cuenta de, comprender algo. ¿Cómo se podría entender esto? Simple, los mensajes y acciones que suceden y se transmiten en redes sociales, en los medios de comunicación, en los sistemas de mensajería instantánea, etcétera,  ya no son recibidos como hace apenas algunos años, pues al momento de que se recibe un mensaje, al momentos nos damos cuenta de, interpretamos y pensamos –entre otras muchas cosas- en lo que podría estar y quiénes se encuentran detrás de esos mensajes y acciones, criticamos, respondemos y cuestionamos todo aquello que se nos presenta, lo convertimos en tendencia, hacemos memes, nos subimos al tren del mame, lo whatsappeamos, en fin.
En los mensajes político-electorales el insight como motivante, proviene del mismo ente perceptor y busca ser velado o escondido por quien se ve afectado por el mismo.
Al parecer, y digo al parecer, en estos momentos, el insight o motivante, como la verdad develada o una verdad revelada, o la emoción que mueve al público elector es el resultado de una vacuna no pedida, porque ¿Qué motiva o cuál es el insight en este momento en las elecciones de tipo federal, en lo particular la búsqueda de la presidencia de la república?
La respuesta se encuentra en el enojo social, la decepción de administraciones públicas que no supieron responder a aquello que la población esperaba, decepción de una supuesta alternancia que, según datos, dejó más pobreza y miles de personas muertas, más feminicidios y no resolvió problemas inmediatos, las reformas no se han visto traducidas en mayor seguridad económica por ejemplo, reducción en el pago de la energía como electricidad o gasolina.
El indice delictivo no ha disminuido, al contrario, pareciera que ocurre todo lo contrario, la estrategia de seguridad no ha funcionado.
Las ideologías, importantes y funcionales en un pasado, han sido rebasadas por el pragmatismo.
Para algunas personas resulta inconcebible, impensable, que ideologías tan distintas, que se oponen en sí mismas, se hayan reunido para alcanzar el poder, grupos políticos y partidos.
El antagonismo del PRD y el PAN del 2006 se olvidó, se fue por el caño dirían algunos, la lucha que libraron en ese año, las acusaciones, todo se perdonaron, el manipuleo al interior de los propios partidos para lograr las candidaturas como las de Ricardo Anaya y Alejandra Barrales se convirtió en el principal objetivo y lo lograron.
La lucha por alcanzar el poder para concretar una política o forma de gobernar dentro del espectro político, ha sido transformada en una lucha del poder por el poder mismo, sacrificando ideales y sueños por muchos y muchas buscado, ya sea desde la izquierda o desde la derecha, a tal grado que la espectacularización rayando en la ridiculez se convierte cada vez más en una constante en las campañas político-electorales.
En este sentido tenemos lo ocurrido en el Congreso del Estado de San Luis Potosí, bajo el caso denominado “la ecuación corrupta”, en la que los diputados involucrados fueron exhibidos por un alcalde huasteco a través de un video donde un diputado panista pedía moche al presidente municipal para limpiar su informe en la Auditoría Superior del Estado, y que involucraba a diputados del PAN, PRI, PVEM y el PRD, la instancia encargada de procurar la justicia en este caso hasta el momento no ha mostrado avances sustantivos en la investigación, y ahora uno de los principales involucrados Oscar Bautista Villegas contiende por una Diputación Federal en el 3er Distrito con sede en Rioverde, al igual que otro de nombre José Luis Romero Calzada alias “tecmol” com el candidato por el PRI al 2º Distrito Federal Electoral con sede en Soledad de Graciano Sánchez.
Estos candidatos, además ha sido exhibido por organizaciones de la sociedad civil como corruptos, mostrando documentos obtenidos a través de transparencia en la que ellos mismos solicitan recursos y gestionan una supuesta ayuda de algunas personas, que ellos mismos cobran, y las personas afectadas o que deberían salir beneficiadas nunca recibieron ese recurso.
Además, basta ver, por ejemplo, la red social del candidato “Tecmol”, bailando, ridiculizando, actuando literalmente como un payaso, con tal de ganar popularidad y en su caso votos. Aún con todo en contra, las pruebas presentadas de corrupción, las mentiras en sus supuestos viajes al extranjero para gestionar recursos a favor de la ciudadanía, aún con todo ello, el Partido Revolucionario Institucional los validó y refrendó como candidatos a diputados federales.
En una actualización de la información, la Organización Ciudadanos Observando, presentó los resultados de una investigación destapando o poniendo de manifiesto una red de corrupción al interior del Congreso del Estado de San Luis Potosí que involucra a diputad@s, funcionari@s y emplead@s que operan una red de empresas fantasmas para facturar supuestas ayudas sociales, y, de acuerdo al trabajo realizado por esta organización, el monto estimado del presunto fraude ya supera los 30 millones de pesos. Tan sólo siete empresas fantasmas han recibido del Congreso del Estado de San Luis Potosí más de 25 millones de pesos en que lo lleva la actual legislatura.
Aún con estas pruebas, los partidos que representan no han emitido una sola declaración, o peor aún, han solapado y siguen defendiendo a sus candidat@s.
Otro punto muy importante, es que las nuevas tecnologías y los nuevos lenguajes transversalizan toda la comunicación política, pero contaminados por la facilidad de viralizar las fake news.
En tema un poco aparte, independientemente de las propuestas política, en redes sociales conviven y se mezclan informaciones verídicas y las tan consabidas fake news.
Estas noticias falsas, que incluso son aprovechadas por los candidat@s al compartirlas, esperando un beneficio a causa de la ignorancia de usuari@s de redes sociales.
Otra disyuntiva que se nos presenta es el constante abuso de las técnicas o juegos de termómetro social como el envite, el oráculo, entre otras.
Javier del Rey Morató, en su obra “Comunicación Política, Internet y Campañas Electorales” refiere muy bien lo que él denomina los juegos del termómetro social como el juego del oráculo, el juego del envite, el juego de la promesa oportuna y por supuesto el juego de la espiral del silencio, que cobra mayor sentido ante las alianzas establecidas, y que modifican lo que se transmite en los procesos de la comunicación política.
La técnica del oráculo, que había perdido credibilidad en anteriores elecciones, cobran nuevamente vitalidad, al ser usada para presentar a los candidatos como punteros en esta ocasión.
No se si por ganar la credibilidad que habían perdido, las encuestas están sirviendo para señalar quien va al frente y quien podría ir en segundo o tercer lugar. Sirve a las encuestadoras para cobrar la credibilidad ciudadana y por otra parte, y principalmente, a l@s candidat@s y partidos políticos.
El resultado de las encuestas, está sirviendo al segundo lugar para señalar que és la única opción para capitalizar el voto útil y, al puntero, para corroborar que la ciudadanía requiere un cambio y cuenta con el apoyo social.
Es decir, se está pasando a un segundo punto de estos juegos del termómetro socal; el envite. En el que candidat@s que van abajo en las encuestas retan al primer lugar, con la intención de captar reflectores y poder así incrementar su margen de maniobra en las campañas político-electorales.
Obviamete, tod@s l@s candidat@s están aprovechando los temas coyunturales para prometer a la ciudadanía lo que ell@s crees que ésta demanda, pero debido a la experiencia que la ciudadaná tiene, ya no es creible en muchos aspectos.
Como parte de estos juegos de termómetro social, pero que merece un punto aparte, es la auto imposición de la espiral del silencio, derivada de la alianza pragmática y presión social, en la que algunos grupos sociales quedan suprimidos o buscan suprimirlos al no mencionar en sus discursos por ejemplo el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, no digamos aborto, y el matrimonio igualitario.
De acuerdo con Noelle-Neuman, autora de esta teoría “Expresar la opinión opuesta y efectuar una acción pública en su nombre significa correr peligro de encontrarse aislado. En otras palabras, podemos describir la opinión pública como la opinión dominante que impone una postura y una conducta de sumisión, a la vez que amenaza con aislamiento al individuo rebelde y, al político, con una pérdida del apoyo popular.”
Lo vimos en las elecciones del año pasado en el estado de México, y ahora a consecuencia de las coaliciones, todos los candidatos y candidata han evitado hablar de estos temas tan controversiales, pues pondría en riesgo los mismos acuerdos, incluso lo han señalado, al referir que no tocarán estos temas en sus campañas.
Y cómo no debería serlo, pero enviando un mensaje quizá no congruente para algún posible elector que se sabe, aquello que le apura y motiva no se encuentra en las propuestas de trabajo de sus candidatos o candidata.
Como una situación, poco mayor y preocupante, es la inserción de la delincuencia organizada, particularmente el narcotráfico, en las elecciones, a tal grado que muchas personas que aspiran o esperaban participar en esta jornada electoral han sido asesinadas, y las que sobrevivieron desistieron de ello.
De acuerdo a  una nota publicada por Expansión con fecha del jueves 12 de abril del presente, al menos 79 políticos en México habían sido asesinados en la precampaña y campaña, y contabiliza que del 8 de septiembre de 2017 al 8 de abril de abril del 2018, 173 personas candidatos, candidatas y aspirantes a un puesto de elecciòn fueron agredidos o agredidas. Actualizando datos y con información de Sin Embargo, publicada el 14 de mayo; durante este proceso, “se han registrado 305 agresiones, entre ellas, 94 asesinatos de candidatos y autoridades. Además hay al menos mil candidatos federales y locales que han renunciado a la contienda, entre otras razones, por temor a la violencia. De ese número 341 son candidatos federales que contendían por un lugar en el Senado o la Cámara de Diputados, o sus suplentes en la fórmula, y en el interior de la República, suman 660 las renuncias de candidatos a cargos municipales y diputaciones locales.”
Esto nos genera la siguiente reflexión, incluso, faltando poco tiempo para el día de la  jornada electoral, -pese a lo dicho por el Instituto Nacional Electoral-, que en la elección federal a presidente de la república, pudiera ganar alguien que en estos momentos no se encuentra inscrito en la boleta electoral.
Y si de más violencia se trata, sin olvidar que las campañas político electorales son una orgía de la comunicación, son procesos en los cuales las emociones se convierten en su motor y convierten a las propuestas en un asunto sin tanta importancia, a menos que se vuelvan combustible de las mismas emociones; hartazgo social, corrupción, promesas incumplidas, y tantas más de las cuales ya hemos hablado anteriormente.
La comunicación político-electoral genera discusiones no sólo en las redes sociales y en medios de comunicación, sino también en las reuniones familiares, en las escuelas, conventos, mercados, que se vuelven verdaderas luchas campales, llegando a la violencia física por posturas políticas, que muchas veces ni siquiera entienden.
Olvidamos que, las emociones se generan por una historia que nos envuelve a todos, como una telenovela o cuento infantil, en la que existe un héroe o heroína que necesita rescatar a su doncella –el país-, de las manos del antagonista, dragón o “x” ser malvado, que tiene que recorrer pueblos, villas o ciudades, pasando por el bosque, desierto o el mar.
Es una historia por demás, confusa, en la que varios héroes se dicen tener las mejores armas para rescatar a su doncella, que se acusan entre sí de ser los malvados, y que el mismo pueblo tendrá la misión de identificar a quien realmente representa el bien.
Historia en la que grupos empresariales, sindicatos, asociaciones y otros grupos,  intentan ser el hada madrina que con su varita mágica quieren dar un vuelco a este cuento, pero que en su actuar se confunden entre si son la bruja o ser malvado que busca vencer al héroe, y ahora es el electorado que se apropia –al menos es intenta-, ser el hada madrina del cuento y rescatar ahora si a su doncella.
Como conclusión, me queda decir que nos toca a todas las personas como país o nación, como participantes de una comunidad, reflexionar en torno a lo que es el origen de la comunicación política y lo que con ella nos dicen, en torno a lo que nos une, luchar por devolver a la ciudadanía lo que es de suyo, la resolución de los problemas que nos afectan, participar, pese a la amenaza de desestabilizar este proceso, ya sea de tipo económico de quien detenta el poder, por una bala, accidente o una enfermedad, porque en política nada está escrito y todo puede cambiar.
La moneda sigue en el aire.

Bibliografía recomendada.
Noëlle-Neumann, Elisabeth. La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social, Paidós. Barcelona, 1995.
De Rey Morato, Javier. Comunicación Política, Internet y Campañas Electorales: de la Teledemocracia a las ciberdemocracia, Tecnos, España,2007.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

El storytelling, contar historias


En nuestra infancia; los cuentos, las anécdotas y las historias que nuestros padres y abuelos nos contaban invadían nuestra cabeza de cientos de imágenes, creábamos mundos increíbles y nos transportaban hacia ellos. Nos adheríamos y nos encantaba acercarnos a aquellas personas que mejor contaban o narraban, queríamos más y más, en especial, de quienes contaban las mejores historias.

Ahora, en el mundo casi olvidado de los libros y los relatos orales, cientos de personas acuden a las salas de cine a ver y vivir las grandes historias, superproducciones que nos invaden de emociones o en su caso a lo mucho, nos aburren, pero ahí están, repitiendo lo que desde nuestra infancia nos ha encantado; que nos cuenten historias.

Los libros, afortunadamente, para placer de muchas personas, -no así una gran mayoría- siguen siendo una fuente de placer, que nos permite como en nuestra infancia, crear un mundo infinito de posibilidades. 

La televisión a través de sus telenovelas, los noticieros con sus reportajes y notas, nos siguen contando historias, pero no cualquier historia, sino la que ellos –productores y financiadores- quieren que tengamos en mente, la que cumpla sus objetivos, aunque en nuestra mente el único objetivo que tengamos sea el de entretenernos e informarnos en el mejor de los casos. Con el uso de internet y a través de las redes sociales, otros nos siguen contando historias, la otra versión de los cuentos, de la  novela, de las noticias. Nuestras posibilidades siguen creciendo, seguimos imaginando y otorgando nuevas significaciones a lo que ya conocemos.

Esto ya se ha convertido en una herramienta práctica del ejercicio de las Relaciones Públicas, y en situaciones de crisis, el final de esos cuentos de la infancia, se convierten en nuestras soluciones. Esas audiencias, de la que también formamos partes y que llamamos stakeholders, -ahora  comunidades-, dependiendo de la plataforma desde la que hagamos referencia, nos exigen información, pero con unas características más: desean ser escuchados, desean interactuar y tomar decisiones en empresas e instituciones que no son suyas pero participan en ellas como proveedores, compradores o como usuarios. ¿Cómo lograr el éxito y la vinculación para sacar adelante cualquier empresa tomando en cuenta a las distintas comunidades y/o públicos objetivos específicos? La respuesta se encuentra en la ética, en el manejo de principios y valores, en considerar nuestra máxima responsabilidad y actitud empática para con ellos.

Por eso debemos considerar  -y sirve lo anterior para señalar-, que quizá uno de nuestros principales errores en la comunicación que tenemos con estas comunidades es la estructura narrativa un tanto egoísta de contar; la de relatar nuestras historias a partir de nosotros, desde la perspectiva del emisor, en lugar de contar historias que nuestras comunidades desean escuchar, aquellas en las que ellos y ellas sean los protagonistas o les toque las emociones.

El storytelling; la gran panacea de la Publicidad y las Relaciones Públicas de  nuestro tiempo, herramienta que se ha convertido en relevante para llegar a un público distinto y diverso, con el único afán de captar su interés, su credibilidad y nos recomienden. 

¿Cuál será la clave para contar “nuestra historia” pero que también sea “su historia”? la respuesta quizá la encontremos al revisar sus necesidades, identificarlas, cuáles son sus características, qué les llama la atención, qué signos y símbolos son importantes para ellos, qué les molesta de la publicidad, qué les molesta de nuestro producto y que les agrada; y enfocarnos acerca de lo qué voy a comunicar y para qué –cuál es nuestro objetivo-.
¿Cómo encajar nuestro mensaje en sus historias sin que se vea o la sientan como una invasión a lo que les es propio?
¿Qué quieren escuchar nuestros públicos o comunidades en un mundo de desigualdad social, de inseguridad, de insatisfacción personal, de soledad, de muchos mensajes, de corrupción, de descontento social, de discriminación, de apatía hacia sus representantes gubernamentales?
¿Será la publicidad de siempre?
La respuesta, desde mi particular punto de vista es: las Relaciones Públicas, una estrategia de Relaciones Públicas focalizadas, a partir de ellos  y sus experiencias.
Una estrategia que parta de ellos y vuelva a ellos, una estrategia que otorgue un enorme valor a sus experiencias, a sus sentidos, a sus historias.
Una estrategia que considere a la ética como uno de sus baluartes, con sentido humano, con valores, incluyente y respetuosa de los derechos humanos, pero irreverente, audaz, sin miedo a la confrontación y sobre todo propositiva, que el mensaje se convierta en todo una experiencia de vida.
Me gustaría conocer tu historia @TeoBriceo

lunes, 11 de septiembre de 2017

Las Relaciones Públicas y la Opinión Pública

En esta ocasión quiero compartir con ustedes una reflexión sobre el papel de la Opinión Pública en el desempeño de las Relaciones Públicas, y parto de una experiencia que recién tuve, cuando en la organización de un curso en la materia, le pregunté a una persona experta en Relaciones Públicas si podría coadyuvar impartiendo un módulo sobre Opinión Pública, a lo que me contestó con otra pregunta: ¿Y qué tienen que ver las Relaciones Públicas con la Opinión Pública? Obviamente me quede sorprendido, pues esta persona además, preside un colegio o asociación de profesionistas en la materia, sugería además revisar el tema, porque no le parecía que fuera algo importante para tratar en un curso de Relaciones Públicas. Quedé en devolverle la llamada.

En este afán de seguir profesionalizándome en la materia, -pues no lo sabemos todo-, me dediqué a investigar un poco sobre este aspecto: la indisoluble unión entre la Opinión Pública y las Relaciones Públicas, pues este aspecto, es algo que yo considero fundamental antes de emprender una campañas de Relaciones Públicas, siempre forma parte de mi trabajo, el evaluar y considerar el terreno que estoy pisando y en el que pienso influir.

Este aspecto, más estudiado en el ámbito del periodismo, la política y el marketing, tiene una larga historia, pues de los datos que pude obtener, incluso quienes dieron la base a nuestra cultura occidental ya habían reflexionado al respecto y lo suponían como una de las columnas de la vida democrática, -con sus asegunes-.

Este asunto se remonta a los teóricos griegos como Protágoras, Herodoto, Demóstenes, Sócrates, Platón y Aristóteles entre otros, quienes lo definen como una forma de pensar mayoritaria, dándole términos como el de opinión popular, voz pública de la patria, saber vulgar y/o hasta sentido común para hacer referencia a una definición generalizada en torno a un tema compartido, que influye a la hora de tomar decisiones.

Para hacerlo más entendible, diremos que Opinión Pública es por su origen; el resultado de opiniones individuales sobre asuntos de interés común, originadas a partir de la convivencia humana, que de acuerdo a ciertas características, entorno y experiencias, le dan cierto valor, con el objetivo de influir en algunos modos, acciones o decisiones, que en muchos casos les suele o puede afectar.

Esta Opinión Pública afecta en la toma de decisiones; hacia lo general y lo particular, en relación con la vida de las personas. Esto a partir de que opiniones personales se introducen en el espacio o esfera pública, ahí se suman a todas las opiniones y expresiones que se desarrollan en torno a determinado tema, estas logran tal influencia que muchas veces saltan al ámbito de la opinión publicada.

En el ejercicio de las Relaciones Públicas, muchas veces, tenemos que tener pleno conocimiento de estos procesos; no se pueden tomar decisiones sin permear en este plano, más aún, identificar los procesos de formación de la opinión pública, las opiniones de los distintos públicos –stakeholders-, y su influencia en la  opinión publicada.

No podemos olvidar, que con la práctica de las Relaciones Públicas queremos influir en estos tres ámbitos para alcanzar un objetivo: estar en la mente de los demás, que los demás conversen de algún punto en concreto de nuestra empresa y que influyan en la opinión publicada o viceversa, que lo que algunos hablan sea retomado por otros y por quienes publican sus opiniones.

La importancia de la Opinión Pública es tal, que las Relaciones Públicas no pueden actuar sin considerarla. ¿Qué acaso con nuestros planes de relaciones públicas no queremos posicionarnos en la mente de nuestros públicos? Es a través de estos procesos que vamos a generar una imagen, a crear o fortalecer un producto, una persona, un personaje o una institución, y no cualquier imagen sino una Buena Imagen o la Mejor Imagen. Es decir, a través del ejercicio de las Relaciones Públicas buscamos generar un clima de opinión favorable independientemente de que se trate de un consenso momentáneo o a largo plazo.

Nuestras acciones como hechos de impacto social, son básicamente agentes modificadores de los cambios de mentalidad de los grupos objetivo, o por lo menos es lo que idealmente buscamos en torno a una persona, situación, pensamiento o institución.

Ese tal la importancia de la Opinión Pública en el ejercicio de las Relaciones Públicas, que no podemos soslayar que el clima de la opinión pública es un complejo mecanismo de opinión, de la suma de factores de todo orden tenidos en la convivencia social y que, en forma de mensajes generan un estado psicosocial anterior a la expresión y circulación de las reacciones públicas en proceso de retroalimentación, esta misma retroalimentación que modifica de muchas maneras los procesos de desarrollo de una estrategia de Relaciones Públicas.

En términos llanos y prácticos: nadie va a la guerra sin fusil, sin conocer a su enemigo y sin medir el terreno que está pisando. Aquí radica la importancia de conocer el vínculo que tiene el ejercicio de quienes nos dedicamos a las Relaciones Públicas y la Opinión Pública.


Me gustaría conocer tu opinión @TeoBriceo 

jueves, 9 de junio de 2016

¿Comunicación Social o Relaciones Públicas?


En mi experiencia dentro de las oficinas gubernamentales he observado una constante y es el ejercicio de las relaciones públicas sin saber o estar conscientes de ellas, - este artículo es sin menoscabo de menospreciar la labor que ahí se realiza y al contrario, quiero de la forma más humilde, abonar a la reflexión sobre la falta de reconocimiento a la labor de quienes están al frente de esas oficinas y de quienes les contratan-.
Ya en España han llamado a estas oficinas  “jefaturas de prensa, gabinetes de comunicación o relaciones públicas”, incluso se  han escrito artículos al respecto como el de  Fernando Moya Hiniesta de la Universidad de Sevilla –España-, titulado “Los gabinetes de prensa en instituciones y empresas. Información vs. Relaciones Públicas”, en el que expone la labor diaria de estas oficinas.
También he observado, que existe un pavor, un dejo de extrañeza de parte del personal, o hasta un rotundo no, al señalar que esas oficinas deberían de llamárseles de Relaciones Públicas, y es que si en la iniciativa privada se ha estado incorporando o creando la oficina de publicidad/comunicación a una oficina de relaciones públicas, en las instituciones públicas o gubernamentales debería suceder lo mismo.
Además, se ha supeditado y malentendido que una oficina de Relaciones Públicas es mucho más que una instancia que organiza eventos como desayunos, paseos, visitas guiadas. Es común ver que en las oficinas de Relaciones Públicas se encuentra personal que habla varios idiomas, que recomienda la usanza para la vestimenta dependiendo de la ocasión, es quien decide el arreglo floral, quien contrata edecanes, quien recibe en el hotel, etcétera, y se han abierto otras oficinas para hacer las otras labores de Relaciones Públicas llamándolas para no confundir con otro nombre como; Protocolo y Eventos, Comunicación Social, Jefatura o Departamento de Prensa, Difusión, y otros tantos a contentillo de quien llegue al frente de una institución. Todo esto porque se desconoce que fue precisamente la prensa y las relaciones con ella lo que originó la disciplina de las Relaciones Públicas.
Se desconoce que precisamente es el o la publirrelacionista quien se dedica a estudiar, investigar y proponer esquemas para mejorar la reputación de la institución, funcionario/a, o gobernante en turno. Porque es con el uso de las estrategias y técnicas de Relaciones Públicas que pueden conseguirse muchos de estos objetivos.
En México y otros países, las Relaciones Públicas van en camino ascendente a ocupar el sitio que les corresponde, aunque para ello es necesario generar pautas de reflexión al respecto; entender que esta disciplina va mucho más allá de un aspecto y considera que para funcionar se necesita del conocimiento de la misma por parte de los distintos organismos ya sea públicos o privados para contemplarlos dentro de sus organigramas.
Bajo cualquier esquema, como oficina gubernamental, institucional y/o empresarial, tiene la misión de generar mejores encuentros con la sociedad, compuesta por distintos públicos con distintas necesidades.
En muchos casos se invita a un periodista a hacerse cargo de esta oficina, porque sabe -así debería ser o al menos es un supuesto- el manejo de la información, la agenda de las y los periodistas, sabe lo que se puede y no hacer en el gremio, conoce las particularidades y necesidades de cada medio, sus formatos y por supuesto de cada periodista. Pero su función va más allá, porque ahora tiene la responsabilidad de gestionar espacios, preparar eventos, prever posibles crisis de información y actuar en su caso.
También podría caer en la antipatía de algunos trabajadores y trabajadoras de medios, pues se ha pasado de ser quien cubre la fuente a un interlocutor entre la fuente y quien tiene la responsabilidad de cubrirla, podría caer en el peligro o tentación de ser demasiado condescendiente con sus más allegados y dejar de lado a otro importante grupo de reporteros. En este sentido debe ser bastante astuto para conservar a sus más leales y cercanos a quienes recurrirá como apoyo en tiempo de crisis y mantener buenas o crear relaciones con los demás.
El publirrelacionista, en otros casos procede de una agencia, o apenas recién salido de la universidad, y deberá también tomar en cuenta esos aspectos y trabajar en ellos. En México y América Latina, estamos empezando a generar una reflexión en torno a las oficinas de comunicación social o prensa como y en función de las Relaciones Públicas.
Un periodista es por experiencia un publirrelacionista,  y un publirrelacionista no necesariamente puede ser periodista, de ahí el entender y comprender que cuando se llega a un espacio como es un Departamento de Prensa o Comunicación Social, se considere el uso de las herramientas propias de las Relaciones Públicas, y a la larga veremos como las oficinas de prensa entenderán que su labor es más allá de sus relaciones, comunicación y nexos con los distintos medios de comunicación, pues sus públicos consumen información en los medios, pero también viven las experiencias de las acciones de las instituciones y empresas.
Un encargado o encargada de oficinas de prensa y/o comunicación social deberá ya plantearse cuál es su función, entender que se pueden generar ahorros significativos al implementar  estrategias no costosas sin necesidad de recurrir a los grandes medios de comunicación e información.
El reto es comenzar a experimentar con los flashmob, un btl, las activaciones, viralizar un video o imagen en redes sociales, las transmisiones en directo por Facebook, el uso de twitter, el street marketing social, y la pregunta es si ¿las encargadas y los encargados de estas oficinas podrán adaptarse a estos tiempos, o bajo el miedo de una crisis se resistan a los nuevos tiempos de la Comunicación y las Relaciones Públicas?
La respuesta es que tienen que hacerlo, cada vez más la ciudadanía exige una mejor administración de los recursos públicos, cada vez se cuestiona y critica más la enorme cantidad de dinero que se derrocha en las empresas de los medios de comunicación e información, recursos que podrían aplicarse en obras sociales que beneficien a un pueblo o comunidad.
Las empresas privadas lo saben, han descubierto que cuando realizan acciones de “responsabilidad social” con la comunidad su reputación mejora, que cuando invierten en la comunidad en la que está inserta, ésta responde mejor que cuando se invierte en una gran cantidad de publicidad comercial, que en muchos casos sólo va a la basura.
Las instituciones gubernamentales se encuentran en este momento en una gran crisis de credibilidad, a cualquier persona que se le pregunte en la calle qué opinión le merece el gobierno en turno, la respuesta es predecible “no sé”, “parece que roba más o menos que la anterior administración”, “todos son iguales”, “son ineptos”, etcétera, es difícil encontrar una opinión favorable de los gobiernos en turno.
Es por eso que las oficinas de Comunicación Social y Jefaturas de Prensa, deberán, sino comenzar a replantearse como una Oficina de Relaciones Públicas, si en considerar las herramientas que esta disciplina domina para generar una mejor reputación del gobierno en turno y atenuar las crisis continuas de información y credibilidad.
Aunque también podría presentarse esta disyuntiva; que en las oficinas de Comunicación Social o de Prensa lo entiendan, pero no los gobernantes o titulares de las instituciones gubernamentales.
También persiste la amenaza de los medios de comunicación como empresas, pues al recortarse el presupuesto destinado a publicidad, comenzarán a criticar las acciones del gobierno en turno, presionarán con el objetivo de incrementar o mantener el flujo de recursos económicos que los gobiernos destinan, mediante convenios de publicidad a estas empresas. Además, como mucha gente sabe, el costo de la publicidad gubernamental es mucho más cara que una publicidad comercial para empresas no gubernamentales, se incrementa hasta en un mil por ciento. Este si es un gran reto, pues las personas encargadas de estas oficinas tienen que mantener las buenas relaciones con medios de comunicación, generar ahorros e incrementar la buena imagen de las instituciones en la comunidad.
¿Dejar las oficinas de Comunicación Social o de Prensa como están, o replantear las funciones de la misma pensando en la comunidad a partir de las Relaciones Públicas?
Les dejo esta pregunta a su consideración, que tengan un excelente día, comentarios a mi twitter @TeoBriceo.