miércoles, 6 de marzo de 2013

El derecho a la salud


Como seres  humanos tenemos derechos fundamentales que deben ser vigilados, respetados y salvaguardados por el estado, uno de ellos tiene que ver con el derecho a la salud.

El derecho a la salud se refiere a que tenemos este derecho como una condición innata, derecho a gozar de un medio ambiente adecuado para la preservación de nuestra salud, acceso a una atención integral, al respeto a nuestro concepto de salud es decir a cómo entendemos y vemos la enfermedad y el estar bien, además es inalienable, y es aplicable a todas las personas sin importar su condición social, económica, cultural, preferencia sexual, religión o racial.

En este sentido, es doloroso, observar en los centros de salud, clínicas y hospitales que muchas y muchos pacientes, acuden a ellos esperando que el personal médico los atienda como si fuera un favor, cuanto que es un derecho que pueden exigir. Proporcionar recursos humanos y materiales para el cuidado de nuestra salud es una obligación del Estado, y obligación nuestra exigirlos, no cabe decir que no nos atendemos porque los servicios de salud son pésimos, -conocemos la fama que tienen los centros de salud, el IMSS y el ISSSTE-, pero es necesario en cada oportunidad que tengamos exigir el mejoramiento de ellos, así como denunciar irregularidades al interior de cada una de estas instituciones, exigir un buen trato de parte del personal que ahí atiende, desde quien recibe hasta quien diagnostica y administra un medicamento.

El derecho a la salud no sólo se acciona cuando carecemos de ella, es decir cuando nos enfermamos, tiene que ver con la implementación de políticas que nos lo garanticen; es decir con aquellas condiciones de prevención, facilitándolas desde la promoción de una ciudad limpia, la práctica del deporte, de que se produzcan alimentos saludables hasta aquella que se nos transmite en los medios de comunicación.

El derecho humano a la salud es irrenunciable, tanto a la salud física como psicológica y social, muchas personas han muerto para que se consagre este principio en nuestra Carta Magna, sigamos luchando desde nuestros ámbitos de participación social para  que esto sea una realidad, si alguien lo ignora podemos contribuir informándole, diciéndole que recibir atención médica y tratamientos es un derecho y un deber del Estado proporcionarlos a través de las instituciones que para eso fueron creadas, dondequiera que éstas se encuentren.

Hasta la próxima

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